Cerca al Parque de la Amistad, Surco 15023
Cuando una pareja llega a terapia, muchas veces me buscan como árbitro.
A veces quieren que les diga:
¿Quién tiene razón?
¿Quién arruinó todo?
¿Quién es el culpable?
Porque cuando duele, uno quiere justicia, respuestas, y que alguien por fin haga notar el dolor.
Pero si señalar al culpable fuera la solución, la mayoría de relaciones se arreglaría con una discusión.
Y no es así.
Lo que he aprendido trabajando con parejas es esto:
mi rol en sesión no es tomar partido, juzgar o señalar.
Mi rol es acompañar y crear un espacio seguro para que puedan escucharse, comprenderse y empezar a reparar.
El cambio no empieza con “quién tuvo la culpa”.
Empieza cuando ambos pueden decir:
“esto es lo que me dolió”
y también:
“esto es lo que puedo hacer diferente”.
04/02/2026